José A. García
164 páginas
Cuentos

A partir de viejos rumores de pueblos incomunicados, una vaga idea fue tomando forma en mi cabeza. Vías que no llevaban a ningún sitio, trenes abandonados en medio de la nada, ciudades que se tornaban desiertos interminables ante la ausencia del servicio.

“En la oscuridad no hay dirección. No hay adelante ni atrás, este ni oeste, norte ni sur…”, escribe José García en uno de los cuentos de Ramales Olvidados. Traigo estas palabras porque ellas mismas hablan del mundo que conforma este libro, un mundo vecino al nuestro. Vecino y sin embargo distante. José García ha impregnado estas páginas de una extrañeza que se nos presenta como habitual, cercana. Un colchón mojado, una estación perdida en medio de la nada, por ejemplo; y la Secretaría de Transportes, siempre. 
Los lectores asistimos a la incertidumbre de estos personajes que llevan una carga invisible y conviven en una perturbadora naturalidad que se va desplegando en los detalles.

Claudia Cortalezzi

Ramales olvidados - José A. García

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A partir de viejos rumores de pueblos incomunicados, una vaga idea fue tomando forma en mi cabeza. Vías que no llevaban a ningún sitio, trenes abandonados en medio de la nada, ciudades que se tornaban desiertos interminables ante la ausencia del servicio.

“En la oscuridad no hay dirección. No hay adelante ni atrás, este ni oeste, norte ni sur…”, escribe José García en uno de los cuentos de Ramales Olvidados. Traigo estas palabras porque ellas mismas hablan del mundo que conforma este libro, un mundo vecino al nuestro. Vecino y sin embargo distante. José García ha impregnado estas páginas de una extrañeza que se nos presenta como habitual, cercana. Un colchón mojado, una estación perdida en medio de la nada, por ejemplo; y la Secretaría de Transportes, siempre. 
Los lectores asistimos a la incertidumbre de estos personajes que llevan una carga invisible y conviven en una perturbadora naturalidad que se va desplegando en los detalles.

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